Para aquellos que tienen papás con auto, poder subirse a manejarlo suele ser todo un sueño. Hay quienes no hayan la hora de que llegue el cumpleaños número 18, para poder sacar la licencia, y salir a todos lados a practicar y perfeccionarse en calles más grandes, para llegar a ser secos al volante.

Antes de cumplir la mayoría de edad, los cursos de manejo son una opción. Algunos son muy caros, pero, sin duda, es la mejor alternativa para aprender bien. Muchas veces, nuestros papás nos enseñan, pero a veces, los sacamos de quisio, y los dejamos chatos con nuestra desesperación cada vez que aparecen más autos frente a nosotros. Es por eso que también es importante buscar un lugar bien despejado, para no estresarnos con el tráfico que hay en las calles.

Yo nunca antes de los 18 manejé el auto de mis viejos. Sólo a los 19 decidí que quería aprender a manejar, y se me ocurrió pedirle a mi papá que me metiera a un curso. Durante dos meses estuve aprendiendo, obviamente con un auto mecánico, de los típicos de esas escuelas. La lata es que después de un tiempo, dejé de practicar y se me olvidó todo. Cuando volví a manejar, tuve que hacerlo en un automático, porque simplemente no pude con el mecánico.

Con respecto al examen, pese a que estudié súper poco, no fue tan difícil. Lo que en realidad me costó más fue el examen práctico, más que nada porque los nervios me jugaron en contra, y cuando me tocó andar en reversa, no pude pasar bien el cambio. Menos mal que el inspector era buena onda, y me dio la licencia igual.

Me acuerdo que en mi colegio había varias compañeros que a los 17 ya iban en auto a clases. Tenían autorización de ir con una persona con licencia como copiloto, así que le pedían a sus hermanos o papás que se subieran en el asiento de al lado.

Y a ti, ¿te gustaría tener licencia de conducir? ¿Sabes manejar ya?