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escuela de suboficiales ejercito!!!

Tema en '¿Qué Puedo Estudiar?' comenzado por pbfg2020, 17 de Marzo de 2008.

  1. pbfg2020 pbfg2020 en ¿Qué Puedo Estudiar? publicado el 17 de Marzo de 2008, 82 Respuestas
    • Comentarios (82)
  2. facundo lopez Banned

    Respuesta: escuela de suboficiales ejercito!!!

    H O M E N A J E A L P R E S I D E N T E P I N O C H E T








    AL MOMENTO DE PARTIR...

    Santiago, Enero de 2007

    El funeral del Presidente Augusto Pinochet, realizado el 12 de diciembre de 2006, representó uno de los fenómenos sociales más impresionantes de la historia reciente de nuestro país. Miles de chilenas y chilenos de todas las edades y condiciones sociales quisieron acompañarlo para rendirle un homenaje y despedir al hombre que levantó a nuestro país desde las profundidades de la más grave crisis institucional, moral y política de su historia.

    Lo que quedó en las imágenes y en el corazón de una enorme cantidad de ciudadanos fue una despedida solemne, emotiva y multitudinaria en el marco físico del alma mater de nuestro Ejército, la Escuela Militar. En las calles aledañas, la gente acompañó con recogimiento y dolor la partida de quién fuera calificado por el presidente de nuestra Fundación como el “arquitecto del nuevo Chile”.

    En medio de representantes de las Fuerzas Armadas y de Orden, cubierto por la bandera nacional y la banda presidencial con que gobernara a su Patria y acompañado por millones de chilenas y chilenos que siguieron la ceremonia fúnebre en el lugar de su realización o por medio de la televisión -que trasmitió las exequias en directo- Chile dijo adiós al hombre, al soldado y al estadista.
    Hemos querido reproducir a continuación el discurso de despedida pronunciado en la ocasión por el Presidente de la Fundación Presidente Pinochet, Hernán Guiloff Izikson y el que pronunciara, a nombre de los colaboradores del ex mandatario, el ex ministro del Interior Carlos F. Cáceres Contreras. Al hacerlo, nuestra entidad busca preservar los conceptos fundamentales expresados en esa histórica ocasión, y rendir, de este modo, un permanente y merecido homenaje a uno de los hombres más excepcionales que ha producido nuestro querido país.



    Luis Cortés Villa
    Director Ejecutivo


    --------------------------------------------------------------------------------



    Discurso del Presidente de la Fundación Presidente Pinochet, Hernán Guiloff Izikson, en el funeral del Ex Presidente de la República Augusto Pinochet Ugarte




    Hemos venido a despedir a uno de los hijos más notables de esta patria que amamos.

    Traemos en nuestras palabras los latidos de millones de corazones de chilenas y chilenos sencillos, que desde el desierto minero hasta la Villa Las Estrellas, rinden hoy su homenaje sincero al hombre que cambió la Historia de este Chile que, en sus propias palabras, amó más que a su propia vida.



    Tenemos aún en nuestras retinas los rostros de miles y miles de jóvenes, de mujeres y de hombres que, soportando largas horas al sol, han estado aquí, en esta gloriosa Escuela Militar, con el solo propósito de dar un testimonio de coraje y lealtad con un hombre que saben se jugó, hasta el último instante de su vida, por la causa de Chile y de su grandeza.

    Con el alma henchida por la emoción, he visto en estas horas a recios hombres que visten el uniforme de nuestras Fuerzas Armadas y de Orden, derramar una lagrima por el camarada que ha partido; por el líder que dio su última batalla con la dignidad de su alcurnia de soldado, con el estoicismo propio de los hombres Superiores.

    El homenaje multitudinario que Chile le ha otorgado al presidente Pinochet no necesitaba de las leyes ni decretos, porque se asienta en algo que no se compra ni se vende: en los valores del espíritu, en el alma en que creemos los que creemos y en la fe, que mueve las montañas y es capaz de producir los fenómenos sociales como el Chile ha vivido en esas ultimas horas.

    ¡Que ingenuidad la de quienes pudieron pensar que mediante un modesto y burocrático acto de autoridad, podría ocultase o bajarse el perfil al cariño que millones de chilenas y chilenas sentimos por el presidente Pinochet!.

    En esta hora histórica, presidente Pinochet, con el cariño y el respeto que se dispensan los amigos, quiero decir al hombre, al ser humano que habito atrás del gigantesco personaje que usted fue, que puede partir tranquilo, con la convicción absoluta y cabal de que su misión de levantar a su patria se cumplió y que Chile sigue siendo Chile, en parte importante, porque, enfrentando a asumir sus responsabilidades no las rehuyó y las asumió con valentía y nobleza.




    En estas horas de dolor, queremos recordar al presidente Pinochet como lo que fue; el arquitecto del nuevo Chile, al hombre que se adelanto a la historia, el gobernante que tuvo la intuición y el coraje para implementar en Chile la revolución de las libertades y que construyo un nuevo país desde las ruinas y cenizas, para transformarlo en lo que algunos han llamado “la perla del continente americano”.

    Nos consuela saber que así como debió pagar con su propio sacrificio y el de su familia el haber enfrentado a sus variados y poderosos detractores, también en estos años tuvo a su lado a muchas personas que lo quisieron y admiraron, y que le expresaron su adhesión y su cariño.

    Hace solo pocas semanas, en un almuerzo ofrecido con motivo de su ultimo cumpleaños, el presidente agradeció a sus amigos las muestras de afecto y, como presintiendo lo que se avecinaba, en medio de la emoción, nos conmovió diciéndonos solemnemente, “Juro por la memoria de mi madre que jamás, nunca he, cometido un acto indebido del que deba avergonzarme”.

    Tanta razón tenía, tanta convicción moral había en estas palabras históricas, que a pesar de décadas de constante hostigamiento judicial –tanto nacional como extranjero- nunca recibió condena alguna porque le asistía la verdad de ser un hombre de bien, condición que mantuvo a pesar de los duros ataques a que fue sometido.



    Su legado permanecerá para las futuras generaciones, porque cuando los pueblos encuentran el camino de la libertad, no existe fuerza humana capaz de desandar lo ya logrado y porque construyó este nuevo Chile en la roca sólida en que se asientan los grandes proyectos con que avanza la Humanidad.

    En estas horas, mucho se ha hablado de la obra económica y social del Presidente Pinochet, y tienen razón quienes la destacan.

    También hoy, incluso muchos de sus críticos más enconados, reconocen la hombría y la hidalguía de entregar el poder democráticamente al sucesor que el pueblo eligió y contribuir a la transición de una manera responsable y comprometida, y también tienen razón en valorar esta conducta patriótica.

    Otros recuerdan, también con justicia, que evitó con serenidad de estadista dos guerras que habrían sido cruentas y dolorosas y que nos enseñó a mirar con nuevos ojos nuestra Tierra Austral.

    Todo eso es verdad y es justo reconocerlo.

    Pero hay una obra del Presidente Pinochet que aún no ha sido suficientemente destacada. Su capacidad de convocar al servicio público a una nueva generación de chilenos, que imbuidos del más genuino espíritu de servicio, dejó abandonadas las cómodas posiciones del sector privado, para dedicarse a servir a sus semejantes, sin más recompensa que la satisfacción de aliviar el dolor de los que sufrían y de los que nada tenían.






    Esos hombres y mujeres, que hoy constituyen la reserva intelectual y profesional de nuestro país, son el fruto de la confianza del Presidente Pinochet en la juventud y, a no dudarlo, representa uno de sus legados más valiosos para el presente y el futuro de la Patria.

    Presidente Augusto Pinochet:

    Se han cerrado tus ojos, en medio
  3. facundo lopez Banned

    Respuesta: Re: escuela de suboficiales ejercito!!!

    H O M E N A J E A L P R E S I D E N T E P I N O C H E T








    AL MOMENTO DE PARTIR...

    Santiago, Enero de 2007

    El funeral del Presidente Augusto Pinochet, realizado el 12 de diciembre de 2006, representó uno de los fenómenos sociales más impresionantes de la historia reciente de nuestro país. Miles de chilenas y chilenos de todas las edades y condiciones sociales quisieron acompañarlo para rendirle un homenaje y despedir al hombre que levantó a nuestro país desde las profundidades de la más grave crisis institucional, moral y política de su historia.

    Lo que quedó en las imágenes y en el corazón de una enorme cantidad de ciudadanos fue una despedida solemne, emotiva y multitudinaria en el marco físico del alma mater de nuestro Ejército, la Escuela Militar. En las calles aledañas, la gente acompañó con recogimiento y dolor la partida de quién fuera calificado por el presidente de nuestra Fundación como el “arquitecto del nuevo Chile”.

    En medio de representantes de las Fuerzas Armadas y de Orden, cubierto por la bandera nacional y la banda presidencial con que gobernara a su Patria y acompañado por millones de chilenas y chilenos que siguieron la ceremonia fúnebre en el lugar de su realización o por medio de la televisión -que trasmitió las exequias en directo- Chile dijo adiós al hombre, al soldado y al estadista.
    Hemos querido reproducir a continuación el discurso de despedida pronunciado en la ocasión por el Presidente de la Fundación Presidente Pinochet, Hernán Guiloff Izikson y el que pronunciara, a nombre de los colaboradores del ex mandatario, el ex ministro del Interior Carlos F. Cáceres Contreras. Al hacerlo, nuestra entidad busca preservar los conceptos fundamentales expresados en esa histórica ocasión, y rendir, de este modo, un permanente y merecido homenaje a uno de los hombres más excepcionales que ha producido nuestro querido país.



    Luis Cortés Villa
    Director Ejecutivo


    --------------------------------------------------------------------------------



    Discurso del Presidente de la Fundación Presidente Pinochet, Hernán Guiloff Izikson, en el funeral del Ex Presidente de la República Augusto Pinochet Ugarte




    Hemos venido a despedir a uno de los hijos más notables de esta patria que amamos.

    Traemos en nuestras palabras los latidos de millones de corazones de chilenas y chilenos sencillos, que desde el desierto minero hasta la Villa Las Estrellas, rinden hoy su homenaje sincero al hombre que cambió la Historia de este Chile que, en sus propias palabras, amó más que a su propia vida.



    Tenemos aún en nuestras retinas los rostros de miles y miles de jóvenes, de mujeres y de hombres que, soportando largas horas al sol, han estado aquí, en esta gloriosa Escuela Militar, con el solo propósito de dar un testimonio de coraje y lealtad con un hombre que saben se jugó, hasta el último instante de su vida, por la causa de Chile y de su grandeza.

    Con el alma henchida por la emoción, he visto en estas horas a recios hombres que visten el uniforme de nuestras Fuerzas Armadas y de Orden, derramar una lagrima por el camarada que ha partido; por el líder que dio su última batalla con la dignidad de su alcurnia de soldado, con el estoicismo propio de los hombres Superiores.

    El homenaje multitudinario que Chile le ha otorgado al presidente Pinochet no necesitaba de las leyes ni decretos, porque se asienta en algo que no se compra ni se vende: en los valores del espíritu, en el alma en que creemos los que creemos y en la fe, que mueve las montañas y es capaz de producir los fenómenos sociales como el Chile ha vivido en esas ultimas horas.

    ¡Que ingenuidad la de quienes pudieron pensar que mediante un modesto y burocrático acto de autoridad, podría ocultase o bajarse el perfil al cariño que millones de chilenas y chilenas sentimos por el presidente Pinochet!.

    En esta hora histórica, presidente Pinochet, con el cariño y el respeto que se dispensan los amigos, quiero decir al hombre, al ser humano que habito atrás del gigantesco personaje que usted fue, que puede partir tranquilo, con la convicción absoluta y cabal de que su misión de levantar a su patria se cumplió y que Chile sigue siendo Chile, en parte importante, porque, enfrentando a asumir sus responsabilidades no las rehuyó y las asumió con valentía y nobleza.




    En estas horas de dolor, queremos recordar al presidente Pinochet como lo que fue; el arquitecto del nuevo Chile, al hombre que se adelanto a la historia, el gobernante que tuvo la intuición y el coraje para implementar en Chile la revolución de las libertades y que construyo un nuevo país desde las ruinas y cenizas, para transformarlo en lo que algunos han llamado “la perla del continente americano”.

    Nos consuela saber que así como debió pagar con su propio sacrificio y el de su familia el haber enfrentado a sus variados y poderosos detractores, también en estos años tuvo a su lado a muchas personas que lo quisieron y admiraron, y que le expresaron su adhesión y su cariño.

    Hace solo pocas semanas, en un almuerzo ofrecido con motivo de su ultimo cumpleaños, el presidente agradeció a sus amigos las muestras de afecto y, como presintiendo lo que se avecinaba, en medio de la emoción, nos conmovió diciéndonos solemnemente, “Juro por la memoria de mi madre que jamás, nunca he, cometido un acto indebido del que deba avergonzarme”.

    Tanta razón tenía, tanta convicción moral había en estas palabras históricas, que a pesar de décadas de constante hostigamiento judicial –tanto nacional como extranjero- nunca recibió condena alguna porque le asistía la verdad de ser un hombre de bien, condición que mantuvo a pesar de los duros ataques a que fue sometido.



    Su legado permanecerá para las futuras generaciones, porque cuando los pueblos encuentran el camino de la libertad, no existe fuerza humana capaz de desandar lo ya logrado y porque construyó este nuevo Chile en la roca sólida en que se asientan los grandes proyectos con que avanza la Humanidad.

    En estas horas, mucho se ha hablado de la obra económica y social del Presidente Pinochet, y tienen razón quienes la destacan.

    También hoy, incluso muchos de sus críticos más enconados, reconocen la hombría y la hidalguía de entregar el poder democráticamente al sucesor que el pueblo eligió y contribuir a la transición de una manera responsable y comprometida, y también tienen razón en valorar esta conducta patriótica.

    Otros recuerdan, también con justicia, que evitó con serenidad de estadista dos guerras que habrían sido cruentas y dolorosas y que nos enseñó a mirar con nuevos ojos nuestra Tierra Austral.

    Todo eso es verdad y es justo reconocerlo.

    Pero hay una obra del Presidente Pinochet que aún no ha sido suficientemente destacada. Su capacidad de convocar al servicio público a una nueva generación de chilenos, que imbuidos del más genuino espíritu de servicio, dejó abandonadas las cómodas posiciones del sector privado, para dedicarse a servir a sus semejantes, sin más recompensa que la satisfacción de aliviar el dolor de los que sufrían y de los que nada tenían.






    Esos hombres y mujeres, que hoy constituyen la reserva intelectual y profesional de nuestro país, son el fruto de la confianza del Presidente Pinochet en la juventud y, a no dudarlo, representa uno de sus legados más valiosos para el presente y el futuro de la Patria.

    Presidente Augusto Pinochet:

    Se han cerrado tus ojos, en medio
  4. verithoooo New Member

    Respuesta: escuela de suboficiales ejercito!!!

    ola kero postular a la escuela...ken me puede ayudar???


 
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